El elefante, la caspa y la ignorancia (o de cómo llegué aquí)

by gab on julio 24, 2018

Esta charla la di en el marco del Desprogramate de GeneXus. Dejo el Script y el video para los que quieren comparar lo que dije versus lo que escribí.


“El Elefante, La Caspa y La Ignorancia” (o de cómo llegué acá).

Hola buenas tardes, cómo están?
Es muy gracioso que Seba me presentara como “el bicho raro” de los oradores en esta edición del Desprogramate… Porque es verdad, soy como el parece que llegó por otro lado que nada que ver… O acaso no? Ahora les cuento.

Mi nombre es Gabriel Simonet, soy licenciado en comunicación. Tengo un postgrado en  Marketing y una maestría en Dirección de Empresas. Eso es lo que estudié, lo que hago de día es trabajar como gerente de marketing en una de las empresas más innovadoras de Uruguay en los últimos 30 años. (Rodeado de ingenieros). Antes decía que de día hacía marketing y por las noches tenía una banda de rock. Pero la verdad es que si bien sigo haciendo música, el rock se suavizó con el segundo hijo… Ni les cuento con el tercero… Bueno, bicho raro en fin.

Y cuando preparaba la charla, una de las cosas que me preguntaba, mirándome a mi mismo de afuera era…
¿Cómo llegué aquí? ¿Cómo llegué a esta situación que es ahora mi vida? Y sobre todo… hay alguna historia que les pueda contar y les pueda servir?

Y después de pensar un rato, me di cuenta de que una de las razones por las que estoy acá es el elefante.
Es metafórico. Pero una de las razones por las que esté aquí es el elefante. Ahora les cuento más, por ahora sigan conmigo.
Pero el elefante no fue única razón. Después de rascar un poco mi cabeza, me di cuenta que otra de las razones fue la caspa.
Para los ingenieros y los más literales: También es otra metáfora. Ahora en breve les cuento más.
Pero luego de mucho meditarlo, creo que la más importante razón por la que estoy acá es la ignorancia.
Así que déjenme contarles de “El Elefante, La Caspa y La Ignorancia” y de cómo ellos me trajeron hasta aquí, hoy.

Empecemos por la ignorancia.

Quizás esta es la más fácil de entender.
Mi padre es ingeniero. Y de hecho yo hice bachillerato de ingeniería y hasta último momento no me decidí por comunicación. De hecho, la mayor parte de mis amigos son ingenieros (o bichos raros como yo).
A mi, lo que me llamaba poderosamente la atención era la ingeniería de software, pero no cualquiera, sino aplicada a los juegos. Quería hacer jueguitos!

Me iba bien con los números y me iba bien con las letras, o sea que realmente sentía que podía ir para cualquier lado y los juegos como cubrían las dos cosas que me gustaban, el aspecto creativo y el aspecto más técnico. Pero en aquella época, hablando con gente como yo (que tampoco sabía nada de esto), incorrectamente decidí que era imposible hacer juegos desde Uruguay. Tenía 18 años cuando le erré tan horriblemente, como Pablo y su equipo han demostrado. Y lo erré porque me faltaba información. La ignorancia llevó a que decidiera que era mejor seguir la segunda opción más entretenida que era hacer comunicación. Y ahí arranqué. Ese primer paso, lo di desde la ignorancia.

Ahora les quiero contar de la caspa.

Había un autor inglés llamado Pratchett, que decía en uno de sus libros que el conocimiento en realidad se acumula en el cerebro como pequeños copos de caspa. De a poco, pero constantemente, hasta que uno no sabe cómo sabe lo que sabe. Lo mismo pasa con las decisiones. Pequeñas decisiones en un momento del pasado, tienen un gran impacto a lo largo de los años. En mi caso la primer pequeña decisión fue obviamente hacer comunicación. Más adelante fue decidir hacer una Tesis sobre algo que estaba explotando a principios del 2000 en marketing: Internet. Así que decidí hacer una tesis de marketing en internet. La hice porque me gustaba. Juntaba los dos mundos, la parte más técnica con la parte más creativa. Esa tesis, que la hice porque me gustaba, fue la que me consiguió un puestito de analista de marketing en una pequeña empresa de cuatro personas que trabajaba para España, proveyendo -casualmente- tecnología y marketing, y como que la cancha ya quedó marcada. A partir de allí, es de dónde iba a vivir.

Lo que me lleva al Elefante

El elefante del que hablo surge de una vieja historia asiática, que se llama el elefante y los seis monjes ciegos
Resulta que había seis monjes ciegos que se cruzaron por una calle con un elefante. Y cada uno de los monjes rodeó al elefante, y tocándolo intentaba describir el elefante. Como cada uno tocaba partes diferentes, describían al animal como diferente.
Esta una hipérbole que se creó para intentar reflejar la complejidad de la comprensión de una realidad.
Aplica a cualquier cosa verdaderamente compleja que no puede ser abarcada, comprendida o creada por una persona sola porque excede sus capacidades.

Y nosotros vivimos en un mundo que es complejo.
Las personas son complejas.
La tecnología es compleja.
El mundo de los negocios es complejo.

Crear un proyecto de tecnología de la nada. Sacarlo del mundo de las ideas y pasarlo al mundo real, de los negocios, de las personas… Es como sacar un elefante de la Galera. Eso es lo que hacía en mi primer trabajo en el mundo de la tecnología, ese que conseguí con la tesis. Interactuaba con personas muy diferentes (clientes, técnicos, diseñadores, redactores), intentando entender de qué estábamos hablando todos, para poder hacer realidad los distintos proyectos de forma que se acercara a lo que deseaban los clientes.

O sea… Hacer cosas que funcione para personas, tecnología y negocios es increíblemente complejo. Trabajar en proyectos de tecnología, es ver elefantes imaginarios tan bien definidos que es posible agarrarlos con las manos y convertirlos en realidad.

Una empresa que admiro mucho se llama IDEO, es una empresa dedicada a la innovación. Crean cosas nuevas todo el tiempo para empresas que los contratan. Ellos describen a las innovaciones como la intersección de

– Lo que es técnicamente viable
– Lo que es comercialmente rentable
– Y lo que es humanamente deseable

Esas tres cosas no las puede definir una persona sola. O un perfil de persona sola.

Porque cada uno de nosotros sólo puede ver parte de ese elefante, en función de su experiencia, de su conocimiento, de sus preferencias y sensibilidades,

Para sacar este elefante de la galera, para pasarlo del mundo de la posibilidad al mundo real, se necesitan muchas personas creando, imaginando, y -sobre todo- mucha diversidad.

Por eso es que a lo largo de los años, yo he logrado aportar en proyectos de tecnología una mirada diferente.
Ahora se habla mucho de la mirada desde el usuario, de la user experience, pero cuando yo comencé -allá en el milenio pasado- no se hablaba así. Pero la necesidad estaba.

Entonces,
¿Cómo los afecta a ustedes el Elefante, La Caspa y la Ignorancia?

El elefante

Los afecta porque la industria de la tecnología los necesita. Necesita las manos para trabajar, pero también necesita sus ojos, sus sensibilidades, su juventud y su manera de ver las cosas diferentes. Porque todas las empresas están tratando de sacar elefantes de la nada y se necesitan todas las visiones diversas posibles para poder lograrlo. Sepan que hay una gran oportunidad y futuro en esta industria para ustedes. ¡Si la quieren!

La Caspa

Hagan todo lo que puedan, aprovechen todas las pequeñas oportunidades de aprender algo nuevo, de escuchar a alguien diferente. Están acá, eso es muy bueno. Pero como este evento, hay otros, donde hay conocimiento que ustedes pueden ya empezar a acumular sobre sus hombros y que los puede llevar a cualquier lugar inesperado. Sean curiosos y acumuladores porque nunca saben cómo una cosa se va a conectar las cosas de antemano, o qué les va a servir para qué.

La ignorancia

Que no les pase lo que a mi! No tomen decisiones sin preguntar a la gente que tiene experiencia. Yo sé que no lo hice. Tal vez la decisión hubiera sido la misma, tal vez no. Lo bueno de la ignorancia es que se combate fácilmente. Y están en un lugar lleno de gente con experiencia. En el desprogramate, cualquiera que tenga más de 25 años es una persona que está trabajando en el mundo de la tecnología. Aprovechen la oportunidad y acérquense a alguien y háganle una pregunta. Nunca saben a dónde los puede llevar ese nuevo pedazo de información. Están en el mejor lugar para preguntar. No se queden con las dudas. Interactúen. La mayor parte de los presentes no muerde. ¡Averigüen cuáles!

Muchas gracias por venir y sigan aprendiendo, preguntando y haciendo, que es lo que nos mantiene vivos.

¡Hasta la próxima!

También pueden ver el resto de las charlas del Desprogramate 2018.

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